Las cenas de empresa están en marcha. Algunas son más divertidas que otras.

Recuerdo cuando trabajaba en Microsoft, externa dentro del laboratorio de cálculo de mi universidad. Allí las cenas de navidad eran todo un acontecimiento que se preparaba con un mes de antelación. Se votaba en secreto a mama y papa Noel del año, a los amigos invisibles, que eran muuuuy frikis…te puedes imaginar a 50 ingenieros informáticos.

Un año le regalé un retrovisor de pantalla de ordenador a un ingeniero poco hábil en relaciones sociales, como amigo invisible. Yo como era la chica Microsoft, me tocaban tazas de linux, pingüinos o cosas de software abierto (chistes sectoriales de Microsoft vs. Linux).

El buen rollo del laboratorio no es lo que he vivido después.

Los amigos invisibles generan tensión psicológica y pocas empresas son avispadas para sacar del apuro a la persona que no sabe que comprar.

Hoy te traigo dos historias de empresas que han sido creativas y han visto una oportunidad en ese regalo que se hace a compañeros de trabajo, en muchas ocasiones, desconocido. Dale al play para aprender de estar empresas:

Puedes encontrar las empresas creativas aquí y aquí.

Cuéntame tus historias con los amigos invisibles, pero sobretodo, ponle gracia y una dosis de creatividad al regalo que te toque hacer cuando eres el amigo invisible.